Los bomberos de Zaragoza denuncian la arbitrariedad y discrecionalidad en la toma de decisiones y la falta de formación y planificación en el servicio.

Este jueves 25 de junio la plantilla de bomberos fue convocada por CCOO, CGT, CSIF y STAZ a una asamblea donde se abordaron los principales problemas que existen en el servicio.
Estamos acostumbrados a ver a los bomberos del Ayuntamiento de Zaragoza en los medios de comunicación realizando grandes intervenciones como el incendio de la Fuente de la Junquera o el Parque Tecnológico de Reciclaje (PTR). Otras veces las noticias muestran a políticos del Ayuntamiento junto a miembros del cuerpo presumiendo con grandes palabras del servicio mejor valorado por los zaragozanos.
Sin embargo, la realidad es bien distinta. Uno de los mayores problemas es la discrecionalidad, arbitrariedad y falta de previsión en la toma de decisiones por parte de la Jefatura. Y es que actualmente el servicio de bomberos carece de una reglamentación interna moderna y adaptada a la situación actual legal y social. Lo que tiene es un reglamento general de los años 30 del siglo pasado y un reglamento de la escala auxiliar de 1951. Estos reglamentos totalmente obsoletos someten al personal del servicio a un continua confusión e indefensión ante su Jefatura, quien decide unilateralmente, de forma no motivada y dando órdenes orales aún cuando se le piden por escrito (y no hablamos de las órdenes para intervenir ante un siniestro de emergencia, sino de aquellas que regulan el funcionamiento del propio servicio). A la indefensión que esto provoca y el carácter caciquil de la Jefatura, se le añade un cambio constante de criterio, fruto de la falta de previsión que existe en Bomberos.
Por ejemplo, a día de hoy al cumplir 55 años los bomberos dejan de estar operativos para emergencias y pasan obligatoriamente a desarrollar sus funciones en la escala auxiliar, sin saber qué puestos existen ni siquiera en dicha escala ni qué funciones asumirán, horarios ni turnos de trabajo definidos. Jefatura, en función de su criterio personal, decide qué cometidos corresponden a cada uno y qué horarios van a llevar. Además, se les impide seguir promocionando, no se les proporciona la formación adecuada al nuevo puesto y se les podría estar vulnerando el derecho de inamovilidad de su puesto de trabajo declarando vacante su plaza de escala operativa unilateralmente, contraviniendo abiertamente el EBEP.
Frente a esta indefensión, se está reclamando desde hace años un reglamento de la escala auxiliar que cuente con un catálogo de puestos definido, donde aparezcan las funciones de cada uno, los horarios, la forma de acceso y que, al fin y al cabo, refleje derechos y deberes de manera que los trabajadores tengan garantías. También se pide que el paso a la escala auxiliar sea voluntario salvo informe médico desfavorable, de manera que los bomberos puedan alargar su vida operativa mientras tengan las condiciones psicofísicas adecuadas para ello.
Esta es solamente una de las muchas cuestiones que en bomberos están sin regular a día de hoy, junto a un reglamento general, las especialidades (rescate vertical, rescate acuático, guías caninos, drones…) o su escuela formación. De hecho, otro de los grandes problemas del servicio es la formación. El servicio de bomberos Zaragoza se muestra a los medios de comunicación como puntero en formación de nuevas tecnologías e incluso da numerosos cursos a empresas y otros servicios de bomberos. Sin embargo, la formación del propio personal del servicio queda relegada al último lugar. Estamos hablando de que a día de hoy no existe un plan anual de formación para la escala operativa y las necesidades formativas se van abordando según la iniciativa y capacidad (siempre desde el voluntarismo) de los distintos turnos. La formación a los bomberos de nuevo ingreso, a los ascensos o a quienes se especializan en trabajos específicos como rescate vertical, rescate acuático, rescate animal o la unidad de drones es también improvisada y se sustenta sobre el voluntarismo de compañeros veteranos.
Estamos hablando al fin y al cabo de que el servicio profesional de bomberos de una de las ciudades más grandes de España funciona sin reglamentar ni planificar, un servicio donde la formación se da de puertas para fuera y los propios bomberos son abandonados sin que se planifique su formación.
Por estos motivos, los bomberos reunidos en asamblea han dicho basta, cansados de ver cómo el servicio funciona sin reglamentar, como si de un cortijo se tratase, o la formación se limita a fines propagandísticos del Ayuntamiento.
La plantilla reunida en asamblea convocada por estos sindicatos reclama, en resumidas cuentas, más formación, mejor planificación y una reglamentación actualizada. Además ha anunciado que tomará medidas de conflicto colectivo si estos problemas no se resuelven, cansada de solicitarlo formalmente al Ayuntamiento y a Jefatura y de sentirse ninguneados.






