Elevadas temperaturas en las Instalaciones Deportivas Municipales, también para el personal que ahí trabaja.

Imagen real de las medidas adoptadas en una dependencia municipal del Servicio de Instalaciones deportivas para tratar de paliar las altas temperaturas. Un ventilador con una botella de hielo delante.

 

Medidas adoptadas en una dependencia municipal del Servicio de Instalaciones deportivas para tratar de paliar las altas temperaturas.

Cuando aprieta “la calor” en las casas, para muchas zaragozanas no queda mejor opción que abandonar su hogar en las horas más duras para pasar un rato a remojo en las piscinas municipales de verano. Las piscinas de verano, no son un refugio climático, sólo son lugares en los que la posibilidad de estar a remojo hace más llevadero el tremendo calor que está haciendo los últimos veranos. Y no lo son, porque hay que pagar para acceder. De hecho, no están contempladas como tales en la relación de refugios climáticos en el decreto de alcaldía sobre actuación en situaciones de alerta roja. La piscina es la opción que queda cuando el hogar se convierte en un lugar donde no se descansa por la noche y el día es un infierno.

El mecanismo para disminuir la temperatura corporal que tiene el ser humano, es el sudor, creando un “efecto botijo” en nuestra piel. Pero para que eso ocurra, se debe de estar a la intemperie. En el interior de los edificios, este efecto se reduce, y es por ello, que la temperatura máxima establecida para lugares de trabajo estáticos se sitúa en los 27 grados y la humedad relativa entre el 30% y el 70%. Los locales de descanso, deben de cumplir con estos requisitos mínimos.

El año pasado, con las condiciones de temperatura que se sufrieron, al menos dos trabajadoras sufrieron golpes de calor leves en la piscina municipal de Miralbueno y otra en Monzalbarba, situación similar ocurrió en las instalaciones de San Juan y San Gregorio. El golpe de calor, supone que el cuerpo pierde la capacidad de regular la temperatura y comienza a colapsar el mecanismo de regulación de la temperatura. La situación puede tener consecuencias graves. Cursa con náuseas, dolor de cabeza, piel seca y otros síntomas al principio y es entonces cuando se puede resolver el episodio. En estos casos, es necesario trasladar a la persona a un lugar fresco con el objeto de que la temperatura corporal baje y no se dé un desenlace fatal. Si la cosa se complica, hay que proceder al traslado de la persona a un centro hospitalario.

El personal, municipal o de contrata, que desempeña su labor en una piscina municipal no tiene sustituto en bastantes piscinas. Sólo hay una taquillera, un socorrista, una persona de limpieza (que no está toda la jornada), y un empleado municipal que se ocupa de la depuradora. Si es el socorrista quien sufre un golpe de calor que requiera atención o traslado, no podrá haber personas dentro del agua, lo que ocasionaría una situación de riesgo para la población, muchos de ellos menores, y aparición de situaciones de conflicto al negar la posibilidad de baño a las usuarias del servicio. Si quien lo sufre es el personal del ayuntamiento, no queda nadie a cargo del sistema de depuración, con lo que la piscina se convierte en un lugar de riesgo importante, pues nadie estaría al tanto de lo que ocurre con el sistema de depuración.

El verano de 2025, cursó con dos olas de calor largas, llegando a alcanzarse los 42 grados. 2026, lleva pinta de sobrepasarlo o situarse en el mismo rango, con temperaturas nocturnas cálidas sostenidas durante semanas, al igual que máximas que se sitúan en torno a los 40ºC, y ya estamos en la cuarta ola de calor del verano sin haber terminado julio. En 2025, se realizaron peticiones al Servicio de Instalaciones deportivas para que colocase un aparato de aire acondicionado en el local de descanso, el cual permitiera tener un lugar que hiciera las veces de refugio climático. Las trabajadoras han hecho mediciones de temperaturas en el local y también el servicio de prevención, que arrojó temperaturas semejantes a las que había en la calle.

El Servicio de Instalaciones deportivas del Ayuntamiento de Zaragoza, ya tiene un requerimiento de Inspección de Trabajo que le obliga a que el personal que esté en las piscinas reciba la formación e información adecuada para hacer su trabajo. También indicaciones de que las instalaciones deben de estar en las condiciones adecuadas para no suponer un riesgo.

¿A qué esperamos? ¿Esperamos a que suceda un accidente?. ¿A que se tenga que cerrar una instalación por un accidente laboral?