Al margen de la ley.

La situación de la integración de la Ley de prevención de riesgos laborales en el Ayuntamiento, no puede menos que recordarnos a los talleres textiles esos de otros países, o a los buscadores de oro brasileños, los garimpeiros, haciendo el trabajo sucio a empresas que después lavan su cara o parasitan al erario público. Ya no sabemos muy bien como actuar. Son ya varios los requerimientos formales de inspección de trabajo respecto del incumplimiento de la normativa que ha emitido Inspección de trabajo por denuncias planteadas por CGT. Servicios como Deportes, Jardines o Agua potable, aunque a nuestro juicio, las más graves con riesgo de muerte por sepultamiento están por llegar. Hemos pasado de que la denuncia fuera interpuesta por la no proporción de la información, que también es una obligación de la Ley, a requerimientos por inhibición de la actuación, por no realizar evaluaciones de riesgos en determinados casos o que no se proporcione la adecuada formación e información a las trabajadoras.

Desde CGT, hemos visto técnicos municipales realizar visitas a una obra sin entibar y marcharse tan campantes sin haber hecho nada por solucionar la situación. Pero no sólo eso. CGT ha informado personalmente al presidente del Comité de Seguridad y Salud, Alfonso Mendoza, de tal despropósito y cuando la inspectora de trabajo ha visitado el tajo UN MES DESPUÉS, no sólo constató que la obra estaba sin entibar, sino que además estaban sin usar los epis.

Natalia Chueca, ese castor que abandonó el río para talar media Zaragoza, se inhibe de su responsabilidad con el personal municipal delegándola en Alfonso Mendoza. Y la delega porque la gestión va a ser la misma que si la hiciera ella misma. No se piden responsabilidades a quien las tiene. Quien respeta la ley de prevención, puede ser expedientado a solicitud de su jefe, que vive en la impunidad más absoluta. Con suerte, tal inacción e irresponsabilidad puede desmbocar en premio, como una subida de sueldo sin una valoración objetiva del trabajo desempeñado. Sólo nos falta que en los eventos que tanto gustan a este gobierno municipal de charanga ambulante, llamen a un funcionario para que los medios recojan que ahora que el gobierno escora hacia esa derecha una vez olvidada, las cosas son diferentes. Ahora, como Régula y Paco, de la familia aquella de “Los santos inocentes”, los funcionarios ya saben escribir.

Mientras tanto, se puede retejar el propio Ayuntamiento sin anclarse a la línea de vida ni portando arnés, como vemos en la foto. Porque nadie va a vigilar que la empresa que suscribió el contrato cumpla con la ley de prevención de riesgos laborales más allá de subir papeles a la web y callar a los técnicos del Servicio de Prevencion y las delegadas de prevención de CGT, que viven en una realidad paralela. Porque en el Ayuntamiento, no es necesario preocuparse de la prevención de riesgos laborales si el puesto que se ocupa está fuera del servicio de Prevención, que parece ser el único servicio obligado a relacionarse con el tema.